08 junio 2010

slang de corredores

Cada día me gusta más correr.
Hoy tuve un nuevo PR - Personal Record.

bizarro por valiente

Las palabras bizarro y eventualmente significan algo diferente a lo que la mayoría de la gente cree.

Este fin de semana fue bizarro y bizarre (del francés) al mismo tiempo. El sábado fui a correr a Chapultepec. Me pareció encantador. Ver a tantas personas corriendo, con sus perros, con sus hijos, en bici, leyendo. Volveré pronto.
Desayuné con una compañía mejor que la comida (el que no me gusten los huevos siempre trae problemas al ordenar).
Por la tarde comí con dos amigas y una amiga-de-mi-amiga. Llegó Diego. Se sentó junto a mí. Pensé que me podría acostumbrar a este tipo de convivencia.
En la noche fuimos al cumpleaños de un amigo. Diego no dejaba de hablarme de la titulación, como si fuese el único tema seguro. Llego G un compañero de la oficina a decirme que su amigo "que siempre me había querido presentar" ahí estaba, que si yo venía con alguien. No, preséntamelo.
Esperaron a que Diego saliera a fumar para llegar. Tenía buena actitud, bailamos y me hizo reír. Me dijo que en dos meses se va de maestría a Chicago, le dije que voy a correr en septiembre, olvidé su nombre y tuve que espiar en el voucher para redescubrirlo.
A las tres M me dijo que se iban. S me dijo que me quedara, que él me regresaba a mi casa. Ni sabes en dónde vivo. Te regreso a tu casa. No sabes en dónde vivo. Te regreso.
Voltee y le dije a M y a Diego que me quedaba un rato más, que gracias.
Dos minutos después me arrepentí y pensé: ¿qué hora es?
Decidí que me iba y le marqué a M y como no contestó a Diego, que me pasó a M. Les dije que esperaran. (¿Qué te hizo? Nada.)
Esperaron y vieron mi sketch peliculesco en el que S me pedía mi teléfono, se lo daba, tiraba su teléfono y se rompía, yo decía: Ay ya, me iba, S me perseguía mientras pegaba su teléfono y trataba de prenderlo otra vez, me decía Mariana y yo empezaba a caminar más rápido, cruzaba la calle hacia D y M y finalmente me despedía de S.
En el coche le pregunté a Diego por qué no había intentado nada con la amiga-de-mi-amiga.
D- no me gustó.
Mc- pero ¿por qué? era buena onda
D- no me gustó.
Mc- a mí se me hacía linda,
M - bueno ya, Diego es exigente.
Mc -  eso me queda claro, Diego tiene muy buen gusto.
D - (ríe)
Mc - vamos al Patrick, vamos al Patrick.
D - No. Ya es muy tarde.
Mc - vamos al Patrick, vamos al Patrick.
D - hoy no, la próxima semana.
Mc - la próxima semana nada. vamos hoy.
D - (me toma de la mano) estoy muy cansado.
M - ya bésense.
Mc y D - (ignorando el comentario)
Llegamos
Mc - vete con cuidado. (beso en la mejilla)
D - sí.
Se fué.

M - Eres mala. Estaba triste y tú diciéndole eso de la amiga-de-nuestra-amiga.
Mc - (hmm?)
M - Se puso triste porque te fuiste [con S].
Mc - (hmmmm?)
M -  le dije que tuvo su oportunidad -  hace 9 meses.
Mc - (hmmm?) El no movió un dedo. En ningún momento creí que seguía interesado.
M - Demasiado tarde. Te vió con S y (incomprensible)
Termina la noche.

Al día siguiente recibo un mensaje:
- Que onda como estás. Vamos al cine en la tarde, ¿quieres?
-Hoy no puedo pero dime ¿quién eres?
-Jajaja soy S. ¿Por qué no puedes?
(¿qué te importa?)

Vi a J del sábado y me pregunta que es lo que quiero/espero:
Me gusta Diego pero lo que me gusta de él es lo que me disgusta de él. Su calma, tranquilidad, su dejar que las cosas se den en este caso en particular no aplican. No espero mariachis fuera de mi ventana ni una disculpa con lágrimas. Ese no es él. Una acción en su propio estilo funcionaría. Sigo creyendo que es pedir peras al olmo o acciones al pusilánime (L es sabia al categorizar a las personas). Lo que se traduce en una pérdida de tiempo.

Mientras tanto tengo double date el jueves. Una en la comida, otra en la tarde. Ya veremos.