13 agosto 2010

sabiduría urbana queretana

El martes fui a cenar con A y M. El jueves a una celebración de cumpleaños. (Hoy ceno un delicioso hot dog- gran placer culpable cuya idea me perseguía desde hace rato)

Hablamos de muchas cosas. Les platiqué de mi viaje a NY, lo que llevó a hablar de A. De A y de su ME y de su personalidad. Dos comentarios se iluminaron al salir de sus bocas:

1.
A- ¿pero te gusta?
MC- Sí.
A- ¿A pesar de todo lo que dijiste?
.
.
.
.
MC- No.
.
.
MC- Cuando junto lo que me gusta con lo que no, no me gusta.

2.
MC- Es super básico. ¿Quién dice "adoro a Carlos Fuentes", "leí en la muy interesante", "la tercera vez que fui a ver la exposición de Gregory Colbert".
M- Sí. Y no es que esté mal ser básico. Pero presumir que no lo eres e intentar probarlo cuando...
MC- Ya sé, da lástima.

¿Cómo...

... puedo olvidar la existencia del monstruo de ego si está a sólo un click de distancia?

Esta vez, M descubrió a lo que me refiero. (Suspiro de: "no estaba equivocada")

01 agosto 2010

perdón

No hay peor momento para pedir una disculpa que cuando te la exigen.

La semana pasada leí un artículo de la memoria digital (que no encuentro para ligar aquí) en el que decían que el verdadero perdón se da con la ayuda de la memoria que nos hace olvidar algunas cosas, detalles. No creo.