04 junio 2009

La muerte de Adonis

La imagen de la última entrada fue premonitoria.


Hace 8 meses que no lo veía. El primer día me sorprendió. Me invitó a Rusia, a un concierto en Hyde Park, me dijo que me quería (cara de ¿qué?); estaba domado por algo o por alguien. También me pareció desubicado. Con direcciones, la ciudad, el futuro. 
Con sólo un poco de tiempo salió a la luz el Adonis que recordaba. Su esplendor ocurrió en el momento en el que después de echarme flores del estilo de: eres inteligente, linda, de una familia culta (lo que sea que eso significa)...; escupió la siguiente frase:
-Pues yo soy igual, inteligente, guapo, de una familia culta, exigente y creo que no te has dado cuenta que YO soy lo que has estado buscando; aquí estoy, PA.
Sí, dijo su nombre y apellido (!); sí, como le gusta hacer, usó los cumplidos como muletilla para impulsarse hacia su ego; sí, por n-ésima vez provocó que rodara los ojos hacia mi J&C y me quedara en silencio.

Así somos todos. No cambiamos. Al menos no tan fácilmente.

En el avión de regreso, hablaba con M de mitología. Después de escuchar un resumen de la historia me dijo:
-Al final, suena que lo único que te gustaba de él es su caballerosidad.
No creo que sea totalmente verdad, pero no supe qué responderle.


Resulta que los griegos se equivocaron y no es necesario un jabalí para matar a Adonis (o a un falso Adonis), mueren por su boca.

1 comentario:

  1. Me impresiona que siendo tan inteligentes, lindas y de familias cultas (jaja) nos tardemos tanto en darnos cuenta de tantas cosas. Me encantó cómo cerraste el ciclo y cómo diste en el clavo: Usan la caballerosidad como muleta para alabarse. No volveremos a tropezar con piedras enamoradas de sí mismas.

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