Me gusta pensar cómo en el futuro se unirá este punto que es D. Me gusta pensar en las aristas que salen de él y en los posibles lugares a dónde llegarán en el futuro. Me gusta pensar que no perdí el tiempo. Pensar que quizá en 5 años, en un viaje largo, gracias a D evada la hepatitis (a o b). Pensar que D se atravesó para arreglar mi relación con P y desbancar la competencia como medio de comunicación. Pensar que gracias a D tengo una mejor cámara con la que tomé unas fotos espectaculares en mi viaje al Hemisferio Sur. Pensar que soy un poco más sabia que ayer.A me dijo: por qué no pensar que las cosas pasan y ya. Olvidar la causalidad, el fin último.
Creo que El fin último, para todos, es la muerte, así que no hay que preocuparnos por llegar ahí. Creo que se trata de los pequeños intermedios por los que pasamos antes de llegar ahí. Es ridículo vivir pensando y obsesionado con la causalidad de las cosas pero, a veces, es lo que necesito para tranquilizarme y convencerme a retomar el camino.








