09 noviembre 2009

volviendo

Paso número uno: lo acepto, viajar es adictivo.
Por el momento nos quedamos en un sólo paso. Mientras no me haga daño y mi bolsillo lo soporte, no lo pienso dejar.

El vino, maravilloso. Los hombres, también. El ambiente no es espejo de la crisis financiera. El hielo y su crujido hacen que los que están alrededor de Él (hasta los guías que viven ahí) volteen y abran los ojos, y oídos, como niños frente a un mago.

Lo mejor de los viajes es que las cuentas se olvidan pronto; todo lo demás, nunca.

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