05 septiembre 2011

lo literal tiene se encanto

Vagando por ahí encontre lo siguiente:

"Me dice de mil formas excepto la literal que..."

A veces, sin la literal, mil es igual a cero.
(lo digo yo que soy matemática)

el aroma de hoy: frescura sencilla

den click aquí abajo:

(pero es que tengo mucho que decir)

Este año (que aún no termina) se llama delta. Como en las derivadas.
Pasé los primeros tres meses en Madrid. Conocí a A. Cambié de puesto. H se casó. Pasé mi examen. En 19 días me voy a vivir a NY.

Así como detesto esperar, adoro el cambio. Sobra decir que no todos pero así como a algunos les gusta pararse y decir, qué bien estoy, a mí me gusta caminar y decir, qué bien estoy.
Me muevo mucho, en especial al dormir.
Cierro un libro y busco otro para abrir.
Aprendo algo y me pregunto qué sigue.
Qué sigue. Todo el tiempo.
Qué sigue.
Y siempre hay algo con qué seguir.

Cuando estoy con A me detengo y estoy bien. A él no le gusta moverse mucho. Le cuesta. Y cuando estamos juntos, estamos bien. Él sabe que si quiere estar conmigo tendrá que moverse (simbólica y literalmente) y yo








yo no sé qué quiero.


sed

así como a otros les gusta preguntar sobre signos zodiacales o colores favoritos a mí me gusta preguntar:
¿qué harías si te ganas la lotería?
primero, porque la respuesta inevitablemente vislumbra la relación de la persona con el dinero;
segundo, porque al ganar una cantidad grande de premio, el dinero se quita de la mesa decisiva y las ambiciones se reducen a caprichos, a pasiones y a coqueteos;
tercero, porque creo que los caprichos, pasiones y coqueteos dicen mucho de lo que somos y queremos ser.

Hoy le hice a A esta pregunta.
Su respuesta: trivial.
Excepto porque dijo que el seguiría trabajando (no sé si en el mismo lugar). Yo también seguiría trabajando pero definitivamente no para alguien más y no en el mismo lugar. Le dije que trabajaría en algo que no tuviera fines de lucro sino que me apasionara. Me preguntó que qué. Un kinder, una importadora de vinos, una tienda de artesanías. Se me ocurren muchas cosas, tengo mucha sed.

Me quedé después pensando qué es lo que le apasiona a él. Me abochorno porque aún no lo sé. Así como el color favorito, a estas alturas del año, debería de saberlo, haberlo notado.
Mañana, su respuesta.

La peor es que lo imagino diciendo: No lo sé.

de vuelta pero me voy

Ayer hice las primeras dos maletas que se quedan en NY.
Dos conclusiones:
1) mi relación con las listas es más que un simple gusto, es amor. Tengo listas de lo que tiene cada maletas, lo que tendrán las siguientes, lo que tengo que comprar cuando llegue, lo que hay que hacer para transferir tarjetas de crédito, rentar un departamento, todo.
2) no me lo creo - aún.