No. No sé en qué estaba pensando.
Pero estoy tan contenta de estar aquí hoy.
De haberme dejado llevar por tres meses y después engañarme con la inercia.
De hoy saber qué hay algunas cosas nuevas en mis listas sobre lo que no se negocia y lo que sí.
Que lo importante es poder hablarlo.
Sin eso, serpientes y escaleras son sólo serpientes.
15 enero 2012
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