
La historia se repite primero como tragedia y después como farsa, hasta el cansancio. Nietzche tenía razón. Al menos cuando se trata de ti. Exactamente en el momento en que me convences de darte una última oportunidad, no la quieres más.
Y yo, olvido fácilmente. Primero y despacio, lo que no me gusta, lo que me lastimó. Después el resto se desvanece a un paso más rápido. Quizá eso haya hecho tan difícil olvidarte, las proporciones de mis recuerdos sobre ti. La verdad es que no lo evito. Prefiero recordarte con cariño. Creer que todo lo que haz hecho es resultado de tu inocencia, que conoces la causa pero nunca el efecto. Y aunque me canse creo que te daré muchas oportunidades más. No por ti. Por mí. Porque más que seguir creyendo en ti, tengo que seguir creyendo en los que se parecen a ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario