11 abril 2009

diciembre de 2666

Terminé el libro por la mañana. Leía sobre mi cama y me paré. Di una o dos vueltas en mi casa. Salí de mi cuarto, entré al baño y salí igual de rápido. Bajé las escaleras y no podía dejar de dar vueltas sin propósito. El libro me dejó un sentimiento de aceleración.

Diez horas después sigo pensando en él y no puedo esperar las horas de ocio  del lunes en la oficina para leer todas las reseñas que encuentre. Siento también que así como lo terminé, tengo que volver a leerlo. Inmediatamente, como recalentado de navidad. 

No hay como un libro que te deja con buen sabor de boca y con ganas de repetir... sólo un poco más. 

Estoy de acuerdo con M: que triste es que haya muerto Bolaño.

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