Corro por el camino amarillo que me lleva a casa, al medio maratón y que, mientras lo recorro, me hace cada día más adicta.
Hoy me desperté, vestí, tomé un trago de café, me subí al coche y manejé 22 minutos al gimnasio, subí las escaleras, dejé mis cosas en un casillero, me subí a una elíptica por veinte minutos pero no me sentí Bien (con mayúscula) hasta que empecé a correr.
Hoy me siento como Dorita.
10 febrero 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario