Las últimas 6 semanas mi torpeza se ha multiplicado sustancialmente. Ayer que corrí la carrera de 10k, no fue la excepción.
Mi estrategia fue pésima:
Me lastimé el arco del pie, pisé una botella de agua que me explotó encima, comí sushi menos de 2 horas antes de empezar a correr por lo que sentía que en cualquier momento lo volvería a saborear y en el primer kilómetro mi desesperación hizo que corriera más rápido que lo que debía. A pesar de todo, terminé en menos de 64 minutos.
Sigo teniendo el sentimiento de querer volver a intentarlo el próximo fin de semana ahora que ya sé lo que se debe y no debe de hacer en una carrera de 10kms. El consuelo: en una semana estaré en el Hemisferio Sur por segunda vez en mi vida, estrenando país.
Emoción.

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