A la mitad me di cuenta de lo egoista que estaba siendo.
Si lo cambiaba todo, cambiaba nada entre nosotros.
Entonces me callé y después dejé de decir cosas grises y empecé a hablar en negro.
Ayer que manejaba de regreso a casa(bis) pensé en la importancia que J le da al final. Un cierre débil, indistinto, puede empequeñecer a la más grande de las relaciones. Estoy de acuerdo: el cierre tiene que ser congruente con todo lo que hay entre él y el inicio.
Me gusta este cierre. Ojalá finalmente lo sea.
11 octubre 2010
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