11 octubre 2010

decisión

El fin de semana pasado mientras le contaba a mis padres mi dilema laboral, decidí.
Es interesante cómo ellos han dejado de opinar al respecto de mis decisiones desde que dejé de vivir con ellos. Me dijeron que nunca debí de cambiarme de trabajo; cuando ya lo había dejado y retomado. Mientras hablaba me di cuenta que hoy quiero más un balance en mi vida que éxito profesional. Cambiarme implica un salto profesional Muy grande, un reto que se antoja y un proyecto de al menos 3 años. Quedarme implica poder darle al trabajo su lugar, con nuevos proyectos que negocié y mañana me confirman, mientras tengo tiempo de: seguir corriendo para el próximo año correr el medio en menos de 1:55, tomar mis exámenes de certificación, seguir horneando y, lo más importante, viajando.
Me gusta este camino. Hoy no doblo la esquina.

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