11 enero 2009

Crear Momentos


Un Momento (con mayúscula) sucede cuando pierdes la noción del tiempo. Cuando de pronto vislumbras un pequeño fragmento de la vida que te abruma por su belleza de tal manera que ya nada más puede importar; sólo estás. Te invade un sentimiento de completitud; el mundo pierde complejidad y sientes que al fin lo comprendes no sólo a él sino que al universo entero.


Una vez que estás dentro de uno, no importa quién o qué esté junto a ti o en dónde estés, necesitas expresar esa emoción. Y elegimos hacerlo de diversas formas, se me ocurren muchas empezando con un salto, un baile secreto, un beso inmenso, una marometa o todos estos juntos con algunas modificaciones.


Los Momentos, suceden pocas veces y aunque se pueden fomentar o fácilmente arruinar, crearlos a voluntad, es casi imposible. Pero cuando alguien lo logra, tiene un llavero universal y puede hacer e ir a dónde quiera. Mucho más común es la creación de Momentos por casualidad; una generación espontánea.


Hace no mucho ví la película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona. Q y yo hablábamos sobre cómo en Oviedo, el personaje de Bardem (Juan Antonio) que es encantador, sexy, varonil, crea un Momento. Es gracias a ese Momento – una noche, casi perfecta, iluminación tenue, guitarra española, vino y un ambiente acogedor y privado – que rinde momentáneamente, a Vicky, la americana inconquistable. En realidad quién enamora a Vicky no es Juan Antonio. J.A. es un creador de Momentos –probablemente a voluntad. Es gracias a su creación que logra que Vicky esté dispuesta a enamorarse de quién sea. Muy convenientemente, el está a su lado.


Bolaño también los menciona. Por ejemplo en 2666 para hacer verosímil la disposición de L.N. a pasar la noche con P – que si es como lo imagino, no debe de tener un atractivo increíble.

... y después ambos se pusieron a reír y Pelletier besó a Norton en los labios, con mucho tacto, y la inglesa, correspondió a su beso con otro mucho más ardiente, tal vez producto de la cena y del vodka y del Burdeos...


Pienso en todos los Momentos de los que he huído por temor a las consecuencias y de todos aquellos que se quedaron como semillas por un comentario en el momento equivocado o por algún movimiento brusco o por falta de continuidad. De ninguno me arrepiento pues en definitiva los mejores son aquellos que llegan lentamente, de puntitas, por la espalda, hasta que están sobre tí.

 ¿Cómo se crea un Momento?

Antes de mi intento de respuesta, como advertencia, es importante saber que racionalizar un Momento o perseguirlo, es asesinarlo.


No existe una respuesta absoluta ni tampoco una receta falible pero creo que dos ingredientes indispensables son la flexibilidad y el ambiente. Un Momento, por naturaleza, no puede ser acartonado y por lo tanto, no puede ser planeado a la perfección, debe de tener algo de imprevisto para que sea plenamente vivido pues es justo ese sentimiento de incertidumbre sobre el mundo y sobre nuestra vida el que nos orilla a sumergirnos por completo en él. El ambiente juega un papel casi estelar y es requisito que estemos cómodos en él y con él; la iluminación, el sonido, la temperatura, el viento, hasta en dónde estás sentado y la ropa que traes puesta importan. 

Las palabras no generan Momentos, las acciones sí; no hay tiempo en un Momento, sentidos sí; los límites no existen, ni tampoco las preocupaciones o condiciones extravagantes, todo tiene o es reflejo de belleza; el ego se esparce.


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