Fue el mes de mi tesis porque la avancé, le tomé gustó y ahora me encanta hacerla. Sentí que el año empezó casi dos semanas tarde por la incertidumbre y porque las cosas no marchaban ágilmente, les faltaba aceite (y mucho) hasta unos días después en que las cosas se empezaron a ordenar y pude decidir con qué sí quería vivir en 2009 y con qué no.
Una vez que dije sí y no, fue más fácil de lo que pensé. Esa semana acabé de modelar para mi tesis y empecé a escribir, envié mi aplicación y me volvió a gustar alguien de cero, gracias a su sonrisa casi perfecta. Acepté el viaje a Londres y tuve una comida familiar de las que me gustan (llenas de niños, muchos abrazos y besos, bailes ridículos, reuniones de primos y apodos que ya había olvidado).
El veredicto: un medio mes muy bueno, la otra mitad: un 4 de 10.
[El potencial de febrero me deslumbra.]

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