Me esforcé en mostrar mi desprecio por el 14 de febrero. A pesar de eso, al final de la noche me regaló unos chocolates y por si no me gustaban, unos dulces. Lindo porque no le importó todo lo que le dije; me los quería dar.Cuando le conté a J, me dijo algo muy cierto sobre los regalos. Cuando son inesperados tienen más valor. Añadiría que cuando los esperas, son indispensables. Recuerdo un cumpleaños en que salía con alguien que me tenía bastante emocionada y que hizo todo lo que se puede hacer mal en un cumpleaños. No porque esperara un anillo de Tiffany's, simplemente esperaba que aprovechase la oportunidad de demostrar su interés. Ayer, unos chocolates de $9 (seguían teniendo el precio) y unos dulces fueron suficientes para hacerlo.
La mayoría de las veces, el regalo es sólo un reflejo de qué tanto y qué aspecto de ti conoce esa persona. (Aunque creo que you never go wrong with flowers.) Su regalo refleja que aún no nos conocemos lo suficiente. He decidido tomármelo con calma y hacer recuento de los daños y contabilizar experiencias hasta dentro de un mes. Mientras tanto, me gusta la situación.

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